He pasado casi toda mi vida a dieta. Asi que cuando voy a un médico y me da las indicaciones propias siempre soy yo la que términa haciendo las especificaciones alimenticias. Me conozco de memoria los Índices de Masa Corporal, las tablas del peso ideal según la altura de cada quien. Sin embargo, como he dicho antes, he vivido tranquila con mis kilos de más y francamente no me puedo quejar. Quizas tenga que ver con esa especie de fortaleza interna que he debido desarrollar para sobrevivir en el país de las misses.
No obstante, este fin de semana, jugando bowling, que no es ningún deporte de alto impacto, me lesioné la rodilla derecha. Digamos que pisé mal y me comenzó a doler la rodilla. Hace algunos años me ocurrió con mi rodilla izquierda, de pronto apareció un dolor que me llevó a médicos, salas de rayos X, resonancias magnéticas y todo tipo de estudios para determinar que la molestia era por el exceso de peso. El dolor desapareció gracias a que adelagacé unos cuantos kilos, pero ahora no quiero que la historia se repita con mi rodilla derecha.
Me fui al médico. Pero no fui al traumatólogo, fui al gastroenterólogo. Porque sé que el asunto viene por lo mismo. Luego de interrogar al médico, porque en mi caso soy yo la que interrogo a los doctores, salí casi casi convencida de hacerme una cirugía bariátrica. Mi amiga Jenn me recomendó al Doctor José Isaac López quien es un especialista muy reconocido, que ademas aplica la ténica de laparoscopia con resultados muy exitosos. Me soportó durante más de una hora en su consultorio con todo mi arsenal de inquietudes.
Confieso que le tengo terror a los quirófanos. Entonces intenté convencer al doctor de que a mi no me hacía falta la operación, que prefería algo menos invasivo como el Balón Intragástrico. El riesgo y el costo es menor, pese a que la garantía de los resultados depende mucho más del paciente.
Por primera vez en mi vida salí de la consulta con las lágrimas atravesadas. Creo que llegó el punto sin retorno. Una cosa es andar con sobrepeso pero otra cosa es dejar que tus rodillas sufran o que la salud comience a deteriorarse. Salí de la clínica con dos informes y dos presupuestos: Cirugía Bypass Gástrico ó Balón Intragástrico. Debo tomar una decisión en la próxima semana, estoy deshojando la margarita…
Dicen que si no puedes contra ellos únete. Es muy dificil luchar contra el tráfico en Caracas, de hecho, es IMPOSIBLE. Los caminos verdes, que otrora eran mi salida perfecta hacia la maravillosa “cotamil”, dejaron de existir en el secreto de mi ruta y ahora son usados por los más de 4 millones de vehiculos que tenemos en Caracas.
Se me ocurre una lista de cosas por hacer cuando uno está en uno de esos interminables atascos del tráfico capitalino:
- Limarte las uñas
- Sacarte las cejas
- Retocarte el maquillaje
- Sacar fotos de todo y de todos
- Peinarte (se puede adpatar el secador de cabello o la plancha a la electricidad del carro)
- Sacar las cuentas de las tarjetas
- Hacer la lista del mercado
- Contar los dias fértiles de nuestro ciclo (mujeres)
- Hacer la lista de hombres que no debes llamar nunca más en tu vida
- Organizar los números en la agenda del celular
- Cuadrar citas desde el celular
- Escuchar y cantar a todo volumen (lo más grtado posible) tus canciones favoritas
- Practicar los verbos del inglés (francés, alemán etc)
- Comer chucherias que compras a lo largo del tráfico
- Tomarte una smirnoff o una cerveza
- Sacarle la lengua a los niños de otros carros
- Contar todos los carros que inundan la autopista
- Sacar cuentas con las placas de los carros para jugar la loteria
- Llamar a una amiga despechada/deprimida y ejercer de psicoanalista durante dos horas
- Planificar la fiesta de cumpleaños, graduación, boda etc
- Escribir un libro de poesía o una novela
- Organizar todas las carpetas del ipod
- Pintarse las uñas (incluidas las de los pies, obviarlas si el carro es sincrónico)
- Arreglar toooodos los papeles de la cartera y/o monedero
- Fumarse dos cajas de cigarrillos
- Tomarse todo el líquido posible (que tengas y que compres)
- Conversar con otros conductores
- Hablar mal del jefe
- Planificar la estrategia para captar nuevos clientes
- Adelantar trabajo en tu laptop
- Contar los motorizados que pasan a tu lado
- Jugar con el cambio de luces (sobre todo si tienes una camioneta)
Todo esto junto, o por separado, puedes hacerlo en cualquier cola de Caracas. Si tienes otras ideas cuéntalas ….
Hace muchos años que me enamoré de un argentino. Luego de haber llorado durante seis meses y haber entendido que la cosa se había terminado para siempre, borré a los argentinos de mi mundo, es decir, desaparecieron, dejaron de existir para mi.
Pero visitar Buenos Aires fue caer en la tentación que se te cruza en cada esquina. No solamente son guapos, es que además son amables, caballeros, dulces, encantadores … Desde el taxista hasta el gerente, desde el vendedor de la calle hasta el académico, todos son caballeros y amables, absolutamente encantadores. No sé si es el dulce de leche que les dan desde niños, pero fue maravilloso encontrarme a esos chicos dulcitos en todas partes. Me reconcilié con los argentinos, no estoy enamorada de ningún sureño, pero al menos regresaron a mi agenda …
Ya sé que son chocantes las comparaciones, pero entonces llegas a Caracas y el taxista es incapaz de ayudarte con la maleta si tu no se lo pides. En una puerta eres tu la que tiene que detenerse para que los “caballeros” pasen. Si algún hombre te tropieza en la calle jamás te va a pedir disculpas y mucho menos le interesará si te caíste. Si hay un solo asiento en el metro júralo que primero se sentarán 400 hombres antes que tu, y ellos se pelean entre ellos para sentarse….la diferencia es del cielo a la tierra….
Claro que hay gloriosas excepciones, y gracias a Dios que existen! Pero creo que nos hace falta educar más a nuestros hijos para que sean amables con las damas, eso no los hace menos hombres, eso los hace hombres maravillosos!
Bueno lo cierto es que andando por el sur me enamoré de Buenos Aires. La ciudad es un espectáculo, es un pedacito de Europa en América. Los alfajores, el Café Tortoni, la Florida, Puerto Madero, El Boca, la Recoleta, Caminito, el tango, el asado y, por supuesto, el vino.
Tampoco crean que andaba de turista y que yo no tengo más nada que hacer en la vida que andar montada en un avión, (ya quisiera yo) sucede que estaba en una Bienal a la que llevé una ponencia sobre blogs. Conocí a algunos blogueros, compartí con muchos periodistas y, como comprenderán, tomé mucho vino.
Quiero agradecer a Gabriel Fabricio Ferrando por descubrir mi identidad, a la amiga Ceci por su entrevista en el diario la Voz del Interior, y también al diario Cordoba.net, por haber reseñado parte de lo que dije en mi ponencia. Mi agradecimiento especial a Susana, Mabel, Lara y Daniel. Gracias a todos los amigos y amigas sureños por el cariño, gracias por la hospitalidad, por los alfajores, los café, el tango y las risas compartidas…
Si hay algo que yo disfruto en la vida es montarme en un avión. Puedo pasar horas volando. Claro, hay vuelos de vuelos y líneas de líneas…. cuando volé de Madrid a Tenerife con Spanair, recuerdó que pedí un café y me lo querían cobrar, porque resulta que todo lo que consumas en el avión debes pagarlo, eso lo hacen ahora muchas líneas europeas…yo atacada casi me bajo del avión, pero ya teníamos unos veinte mil pies de altura…
Sin embargo nada de lo que me ha pasado, alguna vez en algún aeropuerto, con alguna línea, supera a TACA. Llego yo muy frondosa con mi maletota gris, mi maravillosa maleta donde me cabe todo, y asi dejo mis manos libres para mi laptop y mi cartera. Mi gran maleta gris que me ha acompañado fielmente.
Llego tres horas antes al aeropuerto, pero TACA todavía no habia iniciado el chequeo, comenzó 40 minutos después, es decir, dos horas y media antes del vuelo, pese a que exigen que el pasajero esté tres horas antes. Llega mi turno. Entrego pasaje y monto mi maleta. “Debe pagar 25 dólares por exceso de equipaje” me dice la mujer que me atiende, o que si prefiero abra la maleta (que ya había plastificado) para sacar unos tres kilos, que “es lo que sobra”. Le dije que no sacaría nada de mi maleta, y que me parecía absurdo pagar 25 DÓLARES por tres kilos de más.
Es decir, para TACA tu puedes viajar con todas las maletas que quieras, que sumen en total 40 kilos, pero JAMAS en una sola maleta puedes meter más de 23 kilos. La idea es que viajes lo más incómodo posible con cuantos peroles puedas, pero no los puedes meter todos en un solo sitio, ni en un solo bolso. Discutí, pelee, grité, firmé el libro de reclamos pero igual, los 25 dólares golpearon mi tarjeta de crédito.
Además de este detallazo, al momento de abordar el avión, TACA pide que ingresen primero los asientos del 01 al 10, y luego del 10 al 20 hasta llegar al final…imagínate que tu eres el lugar 25A, cuando intentas entrar al avión debes esperar que tooodos los puestos anteriores guarden su equipaje de mano, se cambien, se sienten, conversen, se tomen fotos etc etc etc…la cola para entrar al avión no tiene nada que envidiarle a la de cualquier banco de Caracas en un viernes de quincena.
Y durante el vuelo, debo reconocer que de Argentina a Perú, antendido por hombres aeromozos argentinos, fue de una excelente atención, pero en el que sale de Perú las aeromozas te tratan siempre como si te estuvieran haciendo un favor, al punto que anuncian la cena como “nuestro servicio de cena gratuito”, y yo digo, “pero si yo pagué todo, ¿qué es lo que me están dando gratis?”. Para ellos es un regalo darte la comida y atenderte también forma parte del favor que te hacen…Vale destacar que las tarifas no son precisamente económicas…
Sumado a esto el avión tenía dos asientos rotos y habían sobrevendido los boletos, por lo que pedían quedarse una noche más con todo pago, pero no sabían ni el hotel ni las condiciones. “si usted acepta quedarse, esperese por aqui que ahora le avisamos”, esa era la respuesta a los pasajeros que se proponian para quedarse.
Nunca he tenido ningún problema con ninguna línea aérea, ni siquiera con ninguna aeromoza, quizás he corrido con suerte, pero lo de TACA me sacó de mis casillas, es impresionante el mal servicio y lo irracional de su normativa. Asi que si alguna vez deben volar al sur o centroamérica, JAMAS USEN TACA!!!

















