Llevo algunos días de ausencia entre la mudanza y mi salud. Al menos ya llevo dos días sin vomitar, todo un éxito!. NO, no estoy embarazada, sucede que tomé la decisión menos riesgosa para mi y más práctica. Por aquello de que soy bastante pragmática, me arriesgue con la opción menos agresiva, más económica y más sencilla.
Me puse el balón intragástrico. Todo el proceso ocurre en menos de media hora. Te duermen y no te das cuenta de nada. Te despierta el anestesiólogo gritando tu nombre (qué manía la de los anestesiólogos de despertarlo a uno a gritos), luego quedas semi dormido por una hora más. Te levantan y el doctor te da la charla de cómo será tu nueva vida alimenticia. Te desatacan una y mil veces que el balón por si mismo no hace milagros, que se trata de una herramienta para cambiar tus hábitos y es sólo un ayudante, el trabajo realmente lo hace uno mismo.
Ha sido un cambio radical. Debo permanecer con dieta líquida un tiempo, ya luego poco a poco iré incorporando los alimentos, y es un proceso que dura “obligatoriamente” 6 meses, pero que hay que hacerlo por el resto de la vida porque de lo contrario lo que pierdas lo volverás a recuperar.
Ahora bien, la experiencia como tal es horrible. Es que yo ODIO vomitar y creo que en dos días agoté mi cuota de vómitos de por vida. Me debilité mucho porque mi estómago no soportaba ni el agua, así que todavía estoy hidratándome para fortalecerme. Claro que eso pasa rápido, no te duele nada, sólo vomitas un par de días.
Ahora mi estómago le dio la bienvenida al inquilino inflado (le decimos “globito” de cariño) que nos ayudará a mejorar la salud. Tengo una lonchera cargada de jugos, agua y comida en líquidos, que debo ingerir cada tres horas. No puedo beber alcohol
ya veré cómo hago para todas las celebraciones de diciembre. En una semana ya he perdido cinco kilos, así que creo que la cosa funciona.
Quiero agradecer a todos los que estuvieron pendientes de mi luego de haber publicado mi dilema, a los que me escribieron o llamaron para aconsejarme. No me hice al ByPass porque realmente es una operación muy agresiva. Sin embargo, de haberlo hecho, no dudaría en ponerme en manos del Doctor José Isaac, por su paciencia, su atención y su solidaridad. Si alguno de ustedes quiere quitarse los kilos que le sobran pueden acudir a él que con toda seguridad les dará el consejo necesario.
Ya los mantendré al tanto de mis progresos,mientras tanto: Salud! con mi avenita de desayuno!
No se asusten si me ven y luego no me ven, estoy mudándome de servidor, cambiado de casa pues. El decorado se mantiene, por ahora, pero los cambios de raíces eran necesarios. Así que hoy estamos haciendo pruebas con el nuevo servidor que me dio alojamiento.
Parece que se me quedaron algunos comentarios en algunas cajas que estoy buscando. Tengo cables regados en la sala. No se asusten con el desorden. Voy poco a poco ajustando todo.
Un poquito de paciencia que estoy probando, probando…..
PD: El que está cargando con esta enooorme caja es Edgar, gracias EGG por la paciencia!
Hace tiempo que la gente de Blogalaxia andaba en búsqueda de embajadores. Este fin de semana emitieron un boletín oficial con los escogidos y tengo el honor de haber sido elegida como embajadora de Blogalaxia en Venezuela.
En total somos 12 embajadores, Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, Salvador, Honduras, México, República Dominicana, Uruguay y España. Pero todavía faltan otros países por designar.
Si ustedes tienen ideas de cómo potenciar una embajada de Blogalaxia en Venezuela me avisan, porque realmente creo que necesito la ayuda de tod@s. Por ahora espero otro mail de la gente de Blogalaxia para definir funciones y tareas.
Lo cierto es que este será un nuevo espacio para promover todas las novedades de la blogósfera venezolana, y yo creo que tenemos mucho que promover, porque aquí hay bastante talento.
La verdad es que es una iniciativa muy interesante de estos chicos de Blogalaxia quienes apuestan a la comunidad de blogueros, como un espacio virtual de crecimiento y conocimiento de nuestro continente.


















