Gordita Linda
Sobreviviendo en el país de las misses…

April 16th, 2008 at

267 post, 5098 comentarios, 21 categorías y 198.206 visitas. Son los números de este blog en sus dos años de vida. Jamás imaginé el universo que conocería cuando inicié Gordita Linda aquel 16 de abril del 2006. Tampoco me imaginé que este año 2008, cuando dejé que la vida me despeinara, el revuelo sería tal que casi me deja calva.

La Vida está llena de ciclos. Hoy mi femeneidad me invita a asumir otros roles. La red, también me coquetea con otros espacios. Y yo, ahora tratando de peinarme, me tomo un respiro.

Cuando se vive intensamente las palabras se esconden y es difícil describir lo que se siente.

No es una despedida. Tampoco sé si regresaré. Pero por ahora pongo puntos suspensivos para dedicarme a mi vida. Les dejo las puertas abiertas para que pasen cuando quieran y revisen el album de recuerdos o brinden con algún suspiro en el sillón de la nostalgia.

Les dejo de regalo una canción de Silvio Rodríguez que me gusta muchísimo y que ahora, mejor que nunca, describe mi momento…

Besos, abrazos y millones de gracias!

Eva no quiere ser para Adán, la paridora pagada con pan.

Eva prefiere también parir, pero después escoger donde ir.

Por eso adquiere un semental y le da uso sin dudas normal.

Eva cambio la señal.

Eva sale a cazar en celo

Eva sale a buscar semillas

Eva sale y remonta vuelo

Eva deja de ser costilla

Eva no intenta vestir de tul, Eva no cree en un príncipe azul.

Eva no inventa falso papel, el fruto es suyo con padre o sin él.

Eva se enfrenta al que dirán, firme al timón como buen capitán

Y encoge hombros Adán…


April 2nd, 2008 at

Mi amiga Martha me envió esta carta porque se enfrenta a un dilema importante. Personalmente me conmovió. La reproduzco textualmente:

“Ya sé que estás creciendo dentro de mi. Ya me has causado varios vómitos y mareos. Me conmoviste cuando te vi en la pantalla de la ecografía. Allí estabas tu, como sonriendo a la vida y aquí estaba yo, en la camilla del ginecólogo, temblando de miedo y llorando de alegría. Sabes que siempre he querido tenerte, pero no lo esperaba ahora.

Llegas en el momento menos esperado. Aunque soy una mujer adulta, no sé como se tomarán mis padres el que les cuente que seré madre soltera. Tu serás su primer(a) nieto(a), pero no creo que lo tomen nada bien. Tengo un trabajo en el que no me siento bien y que pensaba cambiar en los próximos meses, pero contigo eso se retrasaría. Soy profesional con dos postgrados y tengo muchas metas pendientes, que quizás sufran un retraso ante tu llegada.

Te confieso que he pensado en el aborto, porque quizás en este momento no pueda ofrecerte lo que siempre quise para ti. Sin embargo los amigos me han animado a tenerte porque dicen que serás una bendición en mi vida.

No había hablado con tu papá. Sabes que vive muy lejos y que realmente yo no soy nadie en su vida, pero creo que tenía derecho a saberlo. Ayer lo llamé. Luego de enmudecer, cosa muy extraña porque tu padre siempre tiene la palabra correcta en el momento preciso, me dijo que “lo mejor en este caso sería abortar”. Es tan cómodo para él decirlo. Me pregunto ¿cómo pude amar a alguien como él?.

Luego de convivir contigo durante seis semanas no estoy muy segura de abortar. Es la decisión más cómoda. Es un riesgo tenerte, enfrentar a mi familia, inventarte las historias bonitas de un padre que no estará, registrarte con un sólo apellido, distribuir el salario entre pañales, teteros, pediatras etc. Mudarme a una casa donde tengamos espacio para los dos. Convertirme en la oveja negra de la familia. Renunciar a algunos sueños y retrasar proyectos.

También es un riesgo enfrentarme a un aborto, más allá de las consecuencias físicas, por el efecto emocional que tendría en mi. Continuaría con mi vida normal, mantendría mis proyectos, seguiría siendo la hija perfecta, pero creo que se me borraría la sonrisa para siempre.

Khabi, y yo, siempre tan feminista, tan defensora de la maternidad como derecho y no como deber, no me imaginé nunca que me enfrentaría a este serio dilema. Sé que la decisión es mía, pero necesito escuchar tu opinión.

¡Gracias!”